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Israel ha cumplido su amenaza y atacado a primera hora de este viernes objetivos en Irán en respuesta a la ofensiva de Teherán cinco días antes. Las informaciones sobre su alcance y naturaleza son aún confusas, aunque parece limitado. El régimen iraní afirma haber destruido tres drones en la provincia de Isfahán, corazón del programa nuclear iraní, tras activar sus sistemas de defensa. El Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), dependiente de la ONU, ha confirmado que ninguna instalación nuclear ha sufrido daños. Un alto cargo iraní citado por la agencia Reuters ha señalado que Teherán ―que había advertido de que respondería al más mínimo ataque contra su territorio― no planea responder de inmediato porque no está claro quién está detrás del ataque, al que resta importancia. Israel, como es habitual, guarda silencio. Las primeras informaciones apuntan a una represalia moderada tras días de llamamientos internacionales a la contención.

Estados Unidos, que ya había dejado claro que no se sumaría a una operación de represalia, fue avisado horas antes por Israel, su gran aliado en Oriente Próximo, según Reuters. Fuentes citadas por medios estadounidenses y locales informan del uso de misiles en la ofensiva, que Teherán niega. “El origen extranjero del incidente no ha sido confirmado. No hemos recibido un ataque externo y la discusión tiende más hacia una infiltración [operación desde dentro]”, ha señalado un alto mando. Los medios oficiales iraníes están restando importancia al ataque israelí, respuesta a la ofensiva también calculada que lanzó Teherán en la noche del sábado al domingo pasados, con más de 300 drones y misiles, y que no causó muertos ni apenas daños materiales.

No hay datos sobre víctimas o daños materiales, ni se han sentido grandes explosiones, según medios iraníes. El portavoz del Centro Nacional del Ciberespacio de Irán, Hossein Dalirian, ha asegurado también en un mensaje en X (antes Twitter), que su país ha derribado drones cuadricópteros, pequeños aparatos no tripulados con cuatro hélices que suele utilizar Israel. La televisión oficial iraní habla del derribo de varios drones.

Silencio israelí

Israel rara vez reconoce sus operaciones en el extranjero, por lo menos no de inmediato. Queda por ver si alguno de sus dirigentes sugiere como es habitual la autoría israelí, aunque sin un reconocimiento expreso. Solo se ha pronunciado el ministro de Seguridad Nacional, el ultraderechista Itamar Ben Gvir. Lo ha hecho con un mensaje en X que refleja su decepción por que el ataque no fuese más potente. Su ministerio controla la policía, pero Ben Gvir no forma parte del gabinete de guerra que toma las decisiones militares.

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La agencia iraní Fars apunta que los artefactos israelíes cayeron cerca del aeropuerto de Isfahán y activaron los sistemas antiaéreos. El espacio aéreo nacional fue cerrado de manera temporal y ya se ha reestablecido, según la Compañía de Aeropuertos y Navegación Aérea de Irán, citada por la agencia estatal. Algunos vecinos han grabado explosiones.

Foto de archivo del complejo de enriquecimiento de uranio de Isfahán, en Irán. EFE

Esa zona, en el centro del país y unos 400 kilómetros al sur de la capital, acoge instalaciones militares, factorías del sistema de Defensa y sobre todo, instalaciones del sistema nuclear como la de Natanz, desde donde Teherán anunció en 2007 que se había unido al club de países capaces de producir combustible nuclear a escala industrial. El Centro de Tecnología Nuclear de Isfahán es el complejo de investigación nuclear más grande de Irán y emplea aproximadamente a 3.000 científicos. Estados Unidos e Israel sospechan que sus instalaciones albergan un programa de investigación secreto para producir armas atómicas, algo que Teherán niega. Irán asegura que su programa nuclear tiene fines exclusivamente civiles. Este lugar ha sido ya anteriormente objetivo de ataques desde Israel.

Respuesta militar

Israel había anunciado en distintos foros a lo largo de esta semana que la inédita ofensiva del régimen iraní del pasado fin de semana en su territorio no quedaría sin respuesta militar, lo que generó el temor a una guerra regional abierta. La escalda tiene su origen en el bombardeo de Israel a un edificio consular iraní en la capital de Siria el día 1. Mató a 16 personas, siete de ellos miembros de la Guardia Revolucionaria. Uno de ellos, Mohamed Reza Zahedi, lideraba su rama regional, la fuerza Al Quds, en Líbano.

Israel lleva días calibrando el tipo e intensidad de su respuesta. En medio de las amenazas y la dialéctica bélica de ambos países, a lo largo de la semana ha crecido la presión internacional para que impere la contención. La OIEA había expresado ya su temor a que un posible ataque israelí alcanzara instalaciones nucleares de Irán, según el máximo responsable de esa institución, Rafael Grossi. Estados Unidos anunció el jueves nuevas sanciones contra Irán y la industria de drones y el programa de misiles de ese país, en un castigo coordinado con el Reino Unido, que ha tomado medidas similares. La Unión Europea también ha anunciado que estudiará imponer medidas similares a Tehéran. La anunció hace casi dos meses el primer ministro, Benjamín Netanyahu, pero la idea (a la que se venía oponiendo Estados Unidos) ha recobrado fuerza a raíz del ataque de Irán.

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