EXCLUSIVO SUSCRIPTORES

Identificado con el movimiento indígena, asegura que la violencia en el país no se resolverá con represión sino con inteligencia. Su diálogo con Clarín.

Yaku Pérez abre la puerta y saluda con apretón de manos. Dejó los zapatos junto a la entrada de la casa donde está alojado estos días en Quito, antes de volver a su pueblo, Azuay, donde debe votar este domingo.

Campera azul, pantalón de jean de marca estadounidense, el pelo largo atado, el candidato a presidente de Ecuador por la alianza Claro que se Puede se presenta como un pacifista. Y ante un escenario sombrío de violencia y miedo en el país, asegura: “Todos los ecuatorianos estamos en riesgo. Pero tengo la convicción de que vamos a salir de este infierno”.

El candidato identificado con los movimientos indígenas recibe a Clarín en esta casa sobre la calle Valparaíso, en el barrio La Tola, frente al cerro El Panecillo, donde el jueves cerró su campaña, rodeado de seguidores y enfundado en un chaleco antibalas. Ofrece una taza de té de hierbas.

Habla pausado, sin levantar la voz en ningún momento. Se refiere, claro, a la inseguridad, a la ola de crímenes que sacude al país y al asesinato del candidato Fernando Villavicencio, que marcó un quiebre en la campaña para estas elecciones adelantadas.

Seguidores de Yaku Pérez, el jueves, acuden a su cierre de campaña, el jueves en Quito.Foto: AP


Seguidores de Yaku Pérez, el jueves, acuden a su cierre de campaña, el jueves en Quito.Foto: AP

-Llamó la atención, y fue motivo de comentarios de periodistas y analistas, el chaleco antibalas que usó en su cierre de campaña.

-Yo no quería el chaleco. Pero me obligaron mis allegados. Fue chocante para mí. Nunca antes lo había usado. Pero todos somos vulnerables, podemos ser el blanco de las organizaciones delictivas. Si ya lo hicieron con un candidato, ¿por qué no con otro?

-La inseguridad se convirtió en el eje de la carrera por la presidencia y opacó cualquier otro tema. ¿Cómo llegó Ecuador a este nivel de violencia y criminalidad?

-Esta espiral de violencia no surge de la nada, sino que viene de todo el autoritarismo del gobierno de Rafael Correa, que criminalizó a miles de personas porque se movilizaban por sus derechos, por sus salarios, por el cuidado del agua. Y lo que se comenta es que en el gobierno del ex presidente Correa hubo una paz mafiosa.

-¿Qué significa?

-Que se mantuvo control de las cárceles de los líderes del narcotráfico gracias a un acuerdo en el que se les permitía el tráfico de la droga a cambio de que no explotara la violencia, y por otro lado hacer que se fortaleciera un solo grupo narco. Eso se fue haciendo insostenible porque aparecieron otros grupos del narcotráfico que se vincularon con carteles transnacionales, como el de Sinaloa y el cartel Jalisco Nueva Generación. Y eso explotó en el 2020.

– ¿Por qué?

-Siempre hay una competencia a nivel de las bandas a nivel local y a nivel internacional. Y con gobiernos que tenían una debilidad en la ejecución de políticas antidelincuenciales y de inclusión social terminó convirtiéndose en el mejor caldo de cultivo para la violencia estructural.

Yaku Perez y su compañera de fórnula, Nory Pinela, durante el acto de final de campaña en Quito. Foto: REUTERS


Yaku Perez y su compañera de fórnula, Nory Pinela, durante el acto de final de campaña en Quito. Foto: REUTERS

-¿Cómo se sale de esto?

-Va a tomar algunos lustros, si no es algunas décadas. Pero vamos a salir. La solución no va a ser sólo local, un problema global necesita de soluciones globales. El Ecuador no es un país productor de drogas ni consumidor a gran escala. Se ha convertido en un país distribuidor. Debe llegar a una cooperación con países productores, como Colombia, Perú y Bolivia, y también con países consumidores, como Brasil, Estados Unidos, Europa.

-¿Qué propone usted si llega a la presidencia?

-En primer lugar hay que recuperar el control de las fronteras y tomar el control de las cárceles. Es extremadamente difícil pero no imposible.

-Casi todos los candidatos, desde los más diversos espacios políticos, proponen ideas similares. ¿Pero cómo se logra?

-Con información de calidad. Hay que activar los sistemas de inteligencia y contrainteligencia, la información de la policía y las fuerzas armadas. Va a haber resistencia, pero hay que hacerlo. Hay que aislar a los líderes de las pandillas, que dan órdenes desde la cárcel para las extorsiones, los secuestros, todo el crimen organizado.

-Insisto: en teoría suena bien. Pero ¿es realizable?

-Nuestra propuesta es nueva. Yo no he sido funcionario de los gobiernos del pasado. Para mí la presidencia no es el fin, es el medio para corregir las asimetrías sociales. El escenario es incierto, muy confuso. Ecuador no estaba acostumbrado a esto. Eramos una isla de paz en la región. Y descendimos al infierno. La delincuencia no se va a detener. Pero tengo la convicción de que vamos a salir de este infierno. Hay que apostar a la paz.

Quito. Enviada especial

Mirá también